Aquí no valen los juegos. No valen las miradas, esas miradas que lo dicen TODO. Sabe lo que dicen, pero no quiere darle importancia. No sirve de nada las suplicas, ni las disculpas, ni una lagrima detrás de otra. Los recuerdos. Esos momentos que lo significaban TODO, ya no tienen sentido aquí. Las canciones, por más que las pongas, por más que pese cuando se oyen, pierden su cordura. Por más que lo nombren, por más que sueñe, por más que pida y ruegue, aquí no funciona nada. Porque esto no es un película. Ni es un sueño. Y si, lo parecía...pero ahora ya has despertado. Tal y como habías previsto, has echo daño y te han echo daño. Has aprendido la lección. No mires más, ni busques, ni oigas, ni sueñes, ni supliques, ni te disculpes, y sobre todo, sobre todas las cosas...no llores más, princesa.